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Hawk (“Huck”) en mi vida

El calendario personal del celular, el pasado 10 de febrero me marcó un evento muy importante en vida en el año 2017: “Encuentro con Hawk” me recordaba en la computadora y en celular. Recordé lo que este acontecimiento significó en mi vida. ¿Quién es Hawk? Mi perrito consentido, sí, el consentido porque ahora tengo 3 canes que han cambiado mi vida.

Desde 2016, la Dra. Addy Fuentes Ponce en alguna charla me había comentado su amor a lxs perritxs y en alguna ocasión le platiqué que en la casa habíamos tenido un perrito labrador de nombre Nietzche, quien acompañó a mis hijos toda su infancia y hasta su adolescencia, el último día de la vida de Nietzche, Ekai, mi hijo mayor, se la pasó poniendo la canción “See You Again” de Wiz Khalifa y todos llorábamos amargamente en casa cuando nos invadió el silencio. Dijimos que no volveríamos a tener mascotas. Sin embargo, mi colega compañera y amiga Addy Fuentes un día me trajo a un perrito labrador para hogar temporal (2 horas en lo que apareció la dueña) y volvimos a tener la alegría de esos ladridos y brincos en casa. “Ni hablar” dijimos, “qué bien que apareció la dueña” con alegría y tristeza al mismo tiempo porque ya no teníamos al perrito.

 

Meses después, Addy me vuelve a escribir un whats diciéndome que hay un perrito que había encontrado, me manda fotos y las comparto emocionada el grupo de whats de la familia (“La casa del sol”, se llama nuestro grupo). Solo Ezra, mi hijo menor y yo decimos que sí, que nosotros nos haremos cargo. Le escribo a Addy para ponernos de acuerdo y así llego a su casa, donde Verito nos abre, entramos mi esposo y yo listos para ver a quien por unas horas Addy con Vero llamaban “Oddin”, sale un perrito pequeñito temblando de miedo que se esconde entre los arbustos y mi esposo lo carga para tomarlo, temblaba como gelatina. Agradecemos a Verito y nos retiramos con el carnet que nos proporcionaron porque ya se habían hecho cargo de algunas vacunas, desparasitarlo y las acciones de rutina. Lo acuesto encima de mi pecho, pero tiembla y evita el contacto visual. Decidimos llamarlo “Hawk”, como Ezra quería, un halcón que vuela y es libre, pero en la placa le pusimos “Huck” para que no hubiera problema al pronunciar el nombre. Cuando llegamos a casa, lo bajamos y sus ojitos estaban como salidos por el susto que traía atravesado. Pensamos Addy, Vero y yo que quizás lo maltrataban porque ni siquiera intentaba moverse, solo temblaba. Incluso algún día pensé que se había salido de la casa porque no lo encontraba, estaba escondido detrás de la cama para que nadie lo viera. La primara noche creo que descansó a mi lado, en una camita que le hicimos con una toalla y un cojincito que teníamos por ahí. Poco a poco empezó a responder a su nombre, hasta que se empezó a mover por la casa moviendo la cola, ladrando, brincando y sus ojitos dejaron de estar tan saltones. Nos tomó confianza, primero a mí, luego a los demás de la casa.

Después de esos días, Addy y Vero nos despertaron un amor que no habíamos descubierto que es hacia los perritos, así un día Ekai recogió a otra perrita de la calle, una cachorrita porque la pateaban por pulgosa, llegó aquí a la casa y Hawk se convirtió en su protector, dándole más seguridad también a él y mostrándole más amor. Dos años después otra perrita en situación de calle también llegó a casa, su nombre es Eskere. Ahora tenemos 3 en casa y el corazón lleno de amor. Hawk creo que es un perrito feliz y ha dejado de temblar como gelatina. Ahora me recibe a brincos, me busca la mirada para mover la colita y ladrar de emoción, conoce mis pasos cuando sabe que saldremos a pasear y permanece a mi lado sentadito cuando vienen visitas, comportándose como todo un buen chico.

Agradezco a la vida haber coincidido con Addy y por ella haber conocido a Vero, quienes me metieron en esta dinámica de entender que un perro adoptado no solamente es una mascota, sino que es el significado de compromiso y de apertura para entender la otredad, para entender que todas y todos estamos en un sistema y que debemos buscar un bienestar común. Hawk se ha convertido en una parte esencial de mi vida y hoy, a 3 años de su llegada, nos ha cambiado la dinámica, incluso, de organización en casa para bañar a las perritas, para limpiar su lugar, para estar pendiente del alimento y que no falte, nos vamos turnando haciendo de nuestro hogar una verdadera convivencia sana y responsable con plena consciencia de que lo que buscamos es la armonía para recibir y dar amor.

Esto lo escribo con el corazón y con agradecimiento sincero. Nunca pensé que la llegada de Hawk evolucionaría tanto en mi hogar. Fue muy positivo. ¡Gracias Addy y Vero por permitirme abrir mis horizontes para relacionarme con lxs demás!

Alicia Ramírez Olivares